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Endometriosis

La endometriosis es una enfermedad femenina causada por la acumulación anormal de células endometriales fuera del útero, causa inflamación crónica en el cuerpo y es dañina para el aparato femenino. Se manifiesta a través de dolor y sufrimiento intestinal severo.

Los Síntomas de la endometriosis

Los principales síntomas de la endometriosis se caracterizan por un dolor muy intenso durante el período menstrual y premenstrual (dismenorrea) y durante el período de ovulación, junto con dolor pélvico crónico, dolor en las relaciones sexuales, fatiga física crónica. En un bajo porcentaje de casos la endometriosis puede ser asintomática.

infografia endometriosis

Diagnóstico

Para un correcto diagnóstico, el primer paso es contactar con un especialista o un centro especializado.
Las pruebas que deben realizarse para diagnosticar la endometriosis varían y en algunos casos puede haber variaciones de una paciente a otra. Entre los diversos exámenes recomendados se encuentran, por orden de importancia para la sensibilidad y la precisión diagnóstica: exámenes ginecológicos, exploraciones rectales, imágenes diagnósticas como la resonancia magnética, ecografía transvaginal pélvica y análisis de sangre específicos.

Tratamientos para Endometriosis

Sin duda, la terapia que ahora se reconoce como la más inmediata y efectiva es la extirpación mediante intervención quirúrgica del endometrio en la laparoscopia, sin afectar el sistema genital reproductivo de la paciente. Esta intervención es, sin duda, la intervención menos invasiva que se acerca más a una eliminación precisa de todos los brotes presentes, que puede repetirse varias veces en el tiempo.

Debido al dolor severo, una solución comúnmente usada es la terapia de progestina, la cual, sin embargo, tiene varios efectos secundarios si se toma durante mucho tiempo. Tienen un efecto rápido en la reducción del dolor, pero no mejoran el estado de la enfermedad, como lo demuestra el hecho de que, una vez que se interrumpe la ingesta, los síntomas vuelven a aparecer tal cual.

La endometriosis crece y se desarrolla donde encuentra una situación crónica caracterizada por la inflamación debida a la producción excesiva de estrógeno. Por esta razón, la nutrición, el estilo de vida y los suplementos específicos destinados a reducir la inflamación son hoy en día las mejores y más naturales ayudas para una reducción sostenible, a largo plazo y saludable de la enfermedad. Desde hace muchos años se estudia el campo de la nutrición para recomendar los mejores alimentos y sus combinaciones para reducir significativamente la inflamación y por tanto la endometriosis.

Endometriosis y esterilidad

La endometriosis sola no necesariamente conduce a la infertilidad. Sin embargo, está presente en el 30% de los pacientes con la enfermedad.
Actualmente hay muchos estudios científicos en curso que investigan la relación entre la endometriosis y la infertilidad. No hay una sola voz, pero es cierto que de diversas maneras afecta al aparato reproductor femenino, a los tejidos implicados en la implantación de los embriones y a las reservas ováricas, llevando así, cuando son escasos, a la imposibilidad de fecundación.

¿Sabías que..?

  • Se estima que hoy en día 1 de cada 10 mujeres sufre de endometriosis. Sin embargo, es importante señalar que se trata sólo de estimaciones, y que estas estadísticas pueden variar ampliamente.
  • Hace 10 años, la Fundación fue la primera en estudiar la importancia fundamental de tomar alimentos antiinflamatorios para combatir la enfermedad. Hoy puedes descargar gratuitamente la dieta para la endometriosis recomendada por el personal médico-científico.
  • Hay una comunidad en Facebook donde se puede hablar de la enfermedad.

En la parte inferior de la página puede ver información más específica sobre la endometriosis.

Tipos de Endometriosis

El endometrio, ubicado en un sitio anormal, es estimulado por las hormonas ováricas y se comporta como la mucosa uterina normal.

Por esta razón, casi siempre se subestima la enfermedad de la edad fértil y de las mujeres jóvenes. En términos generales, se acusa a la mujer de exagerar los síntomas y descuidar la gravedad de la enfermedad en sí. Ocurre excepcionalmente antes de la pubertad y tiende a retroceder en la menopausia.

El endometrio también puede estar localizado dentro del útero, en el grosor del miometrio, y en este caso se determina el llamado: ENDOMETRIOS ADENOMIOSOS o INTERNOS.

Si, por el contrario, el endometrio ectópico se encuentra en el peritoneo pélvico o en los otros órganos pélvicos (ovarios, ligamentos uterinos, tabique recto-vaginal, trompa, vejiga, sigma, etc.), se denomina EXTERIOR PÉlvico.

La endometriosis se encuentra finalmente en órganos y tejidos externos y alejados de la pelvis (ombligo, vulva, cicatrices de intervenciones laparotómicas, apéndice, pulmones, etc.) y en este caso hablamos de ENDOMETRIAS DE CUALQUIER ÓRGANO O TELA DETERMINADA.

Sin embargo, esta afección es parte de la endometriosis externa y es mucho más rara. Pero la frecuencia de endometriosis externa está aumentando.

El ovario, los ligamentos uterinos (útero-sacro, redondos, anchos, etc.) y el peritoneo de Douglas son las estructuras más afectadas por esta enfermedad. A menudo, más de un tejido u órgano se ve afectado; sólo en un tercio de los casos las localizaciones son únicas.

Las posibilidades de diagnóstico han mejorado, especialmente debido al creciente uso de la laparoscopia. Sin embargo, es cierto que en aproximadamente el 20-30% de las pacientes en edad reproductiva que son operadas por una enfermedad pélvica (fibromas, quistes ováricos, etc.), se encuentran signos macroscópicos de endometriosis.

La endometriosis externa tiene su mayor incidencia entre los 30 y 40 años. Las mujeres nulíparas y las que no han tenido embarazos y partos antes de los 30 años parecen ser más propensas a la endometriosis. Además, en la historia de muchas pacientes con endometriosis existe una patología ginecológica que ha requerido intervenciones quirúrgicas en el aparato genital (fibromas, pólipos, hiperplasia endometrial con menos metrorragias, etc.).

La enfermedad es rara en la adolescencia y después de la menopausia. Dado que las estadísticas recientes indican una incidencia del 8% de la enfermedad en adolescentes que tienen dolores menstruales con tendencia a empeorar durante los días menstruales, algunos aconsejan, con el fin de realizar un diagnóstico precoz, el uso de la laparoscopia en estas jóvenes para identificar el origen de los trastornos.

El proceso de la enfermedad

Muchas teorías han tratado de explicar el mecanismo de la enfermedad. Las diversas hipótesis indican que la endometriosis se establecería por:

Reflujo tubular de sangre menstrual e implante

Las anomalías en la anatomía de los genitales internos pueden favorecer este reflujo tubárico durante el período menstrual (hipoplasia uterina con estenosis cervical, retroflexión del útero, malformaciones genitales, adherencias intrauterinas). Esta teoría explica satisfactoriamente las localizaciones endopélvicas y endoabdominales de la enfermedad, pero no explica otras localizaciones como las vaginales, vulvares, perianales, pulmonares, etc.

grado y nivel de severidad de endometriosis

Presencia de células de residuos embrionarios (congénitos)

En algunos sujetos, existen elementos de epitelio en estado embrionario a nivel de diversos órganos y tejidos, similares a los que contribuyen a formar el sistema mulleriano (conductos de Muller de los que derivan los salpingi y el útero). Estas células retendrían la posibilidad de evolucionar y formar tejido endometrial (glándulas + estroma) cuando, después de la menarquia, interviene la estimulación del estrógeno. Esta hipótesis explica bien ciertos casos de endometriosis primitiva del tabique recto-vaginal y ciertas localizaciones en el tórax y extremidades. También explica los informes de casos muy raros de endometriosis en pacientes con agenesia útero-vaginal y el hallazgo de endometriosis en quistes dermoides.

La endometriosis también se ha descrito recientemente en sujetos masculinos. Se cree que la presencia de tejido endometrial en estos hombres puede derivar de los restos de células mullerianas desarrolladas a partir de residuos embrionarios de bosquejos genitales como el utrículo prostático y el apéndice testicular, tras la estimulación mediante tratamientos con estrógenos. Los informes, de hecho, se refieren a los sujetos con cáncer de próstata tratados con clorotrianiseno (TACE): un estrógeno no esteroide.

Diseminación de sangre

Las frústulas endometriales durante la menstruación pueden extenderse venosamente, por ejemplo, a los pulmones, etc.

Difusión Quirúrgica

Seguramente responsable de ciertas localizaciones como la de cicatrices laparotómicas que se producen después de intervenciones para abrir la cavidad uterina (miomectomía) o sin embargo se realiza a nivel de los órganos abdominales y responsable de las localizaciones a nivel vulvo-perineal que se producen después de intervenciones de colpoperineoplastia, biopsias endometriales, plásticos en el cuello uterino. La endometriosis es más difícil de formar en la cicatriz abdominal de una cesárea o en el punto de penetración de la aguja para una amniocentesis o a nivel perineal después de una sutura de parto. Esto significa que cuando el endometrio ha sufrido una transformación decidual debido al embarazo, es menos propenso a la implantación.

Preparación genética

En la actualidad existen numerosos informes de que en las hijas, hermanas y nietos de mujeres con endometriosis la enfermedad se desarrolla con más frecuencia y a veces incluso de forma bastante extensa, la herencia no supera el 7-8%. Estas mujeres tienen la hipótesis de tener una deficiencia de inmunidad celular y no poder operar el rechazo de las células endometriales cuando éstas tienden a implantarse en un área anatómica no usual.

Cambios en el sistema inmunológico.

Muchos resultados de investigación han sugerido que la endometriosis se debe a una alteración del sistema inmunológico. Ciertas condiciones en las que la esterilidad o los abortos tempranos repetidos ocurren en pacientes con endometriosis en estadio I (endometriosis mínima) también se han atribuido a los mecanismos inmunológicos que estarían en la base de esta enfermedad. Se afirma que los implantes endometriales ectópicos tienen un fuerte poder antigénico, por lo que se forman anticuerpos antiendometriales tanto en el útero y en el suero como en el líquido peritoneal. Estos anticuerpos pueden interferir con la capacidad del embrión para implantarse en el útero y, posiblemente, también con la capacidad de los espermatozoides para fecundar el ovocito y/o la viabilidad del embrión en las primeras etapas de su desarrollo.
En esencia, la endometriosis, según estas teorías, podría considerarse una enfermedad autoinmune con la presencia de complejos inmunes en las glándulas endometriales y autoanticuerpos circulantes.

Focos y quistes

En el 80% de los casos la endometriosis externa afecta, junto con otros órganos, también al ovario y en el 50% de los casos a ambos ovarios. Pueden ser encontrados:

a) Brotes de endometriosis nodular y/o microquística, la mayoría de ellos superficiales;

b) Endometriosis de aparición más profunda o endometriómetros quísticos en el parénquima ovárico.

La endometriosis superficial del ovario suele estar formada por pequeños focos nodulares o microculturales con un diámetro no superior a 5 mm. Estas formaciones a veces tienen un color rojo oscuro, a veces azulado o negruzco.

La endometriosis ovárica profunda produce cavidades sanguíneas negruzcas más o menos profundas (quistes de endometriosis o endometriomas). Los quistes de endometriosis no exceden, por lo general, el diámetro de 15 cm, tienen partes gruesas y un contenido de sangre gruesa y piceo que los ha hecho durante mucho tiempo llamados “quistes de chocolate”. En cada recurrencia menstrual este contenido puede aumentar, hasta causar la ruptura de los quistes. Los quistes de endometriosis rara vez se encuentran con supuración. Esta complicación puede ocurrir cuando se asocia una infección de salpingi (salpingitis) o cuando surge un evento inflamatorio como resultado de una intervención diagnóstica (histerosalpingografía, histeroscopia) o terapéutica (raspado uterino).

A nivel de los ligamentos uterinos, sin embargo, es posible, a veces, notar sólo un nódulo grande de color rojo azulado (endometrioma). Los ligamentos o tabiques afectados se engrosan, se vuelven rígidos y se retraen; incluso en el peritoneo circundante, casi siempre se encuentran manchas rojas oscuras y zonas con cicatrices.

Endometriosis del salpinx

La endometriosis del salpinx puede ser de una naturaleza diferente:

  • Por extensión de una adenomiosis uterina o por proliferación del endometrio en la pared tubárica;
  • Para la metaplasia endometrial de la mucosa tubárica;
  • Para el transporte de sangre menstrual en la tuba y la implantación de frústulas endometriales en la pared tubárica.

Usualmente la lesión se localiza en el tracto intersticial de la tuba o en los faciales de la sala, menos frecuentemente en el tracto istérmico. En este caso puede aparecer el cuadro de la llamada salpingitis istérmica nudosa, caracterizada por dos ampliaciones nodulares a nivel de los ismos tubulares, cerca de la salida del salpingi en el útero. En el pasado, también se pensaba en un origen tuberculoso o inflamatorio de esta rara lesión.

La “salpingitis istérmica nudosa” es una lesión caracterizada por la presencia de imágenes diverticulares que desde el lumen tubárico se profundizan en los músculos del salpinx y son visibles tanto para el examen histerosalpingográfico como histológico. La enfermedad tiene un curso evolutivo, es a menudo bilateral y termina causando obstrucción tubárica e infertilidad. Esto puede llevar a la oclusión total o parcial del lumen tubárico, condiciones que a veces son responsables de la infertilidad o una predisposición al embarazo extrauterino. Sin embargo, con mayor frecuencia, en la endometriosis el lumen tubárico no se obstruye, sino que se alteran las proporciones normales entre la trompa y el óvulo y la función tubárica.

En el caso de la endometriosis seropositiva en el túbulo, los nódulos están bien delimitados y son irregulares, pequeños (sólo unos pocos milímetros) con un color que va del rojo al negro. Histológicamente, se observa el cuadro típico de la enfermedad.

Adenomiosis

Existe una endometriosis primitiva del cuello uterino, generalmente superficial, y una endometriosis secundaria del cuello uterino, también llamada adherencia del cuello uterino, localizada más profundamente en el grosor del cuello uterino, debido a la propagación de una adenomiosis.

En la forma primitiva, se encuentran pequeños (2-3 mm) nódulos rojos azules en la superficie del porteador, en el sitio de la submucosa, que son más visibles en la fase perimetral. A veces estos nódulos ulceran espontáneamente, especialmente durante la menstruación o justo antes o después de un trauma (coito) y sangrado. Por el contrario, en algunos casos, con un aspecto aparentemente normal del puerto, prueba de Papanicolaou y examen colcópico negativo, siendo las localizaciones de la enfermedad más profundas, apreciamos sólo una cervicalorragia generalmente leve, durante las relaciones o al menos un traumatismo, por ejemplo el que se ejercita durante la visita del espéculo.

La adenomiosis cervical también causa con frecuencia dolor pélvico y trastornos urinarios debido a que la vejiga a veces se estrecha mucho al tracto cervical y se congestiona. El tratamiento de la endometriosis superficial del cuello consiste, en casos de pérdida de sangre, en la extirpación quirúrgica de los nódulos o su electrocoagulación, criocoagulación o destrucción por láser.

En casos de endometriosis secundaria o adenomiosis cervical, si la paciente está en edad perimenopáusica y coexisten dolores pélvicos, trastornos urinarios y cervicalorragias, se recomienda la histerectomía. En pacientes más jóvenes con síntomas pronunciados, se puede utilizar la terapia hormonal de supresión.

La manifestación vaginal de la endometriosis suele ser el resultado de la diseminación de una endometriosis del tabique recto-vaginal; a veces es causada por la diseminación del endometrio durante la cirugía (colpoperineoplastia). Más raramente ocurre después de la sutura de las laceraciones del parto cuando el endometrio se transforma en caducifolio. Se localiza principalmente en el fornix posterior y se manifiesta en forma de nódulos bastante duros que, cuando son superficiales, asumen un color a veces rojo y a veces azulado o negro. No es infrecuente que la lesión sólo sea evidente palpando el fornix posterior con el dedo. En unos pocos casos, la endometriosis vaginal toma la forma de una úlcera sangrante.

Un síntoma frecuente relacionado con la endometriosis vaginal es la dispareunia (dolor en las relaciones sexuales). Frente al típico hallazgo de la endometriosis vaginal y más aún frente a la forma ulcerativa de ésta, es necesario realizar, con fines biópticos, la exéresis de las neoformaciones. La localización vulvar de la endometriosis es extremadamente rara y puede ocurrir por diseminación e implantación del endometrio durante una operación para reparar un rectocele, incontinencia fecal, laceración durante el parto, etc. Se observan pequeños nódulos cerca del orificio inguinal externo (origen metaplásico) o debajo de la piel de los labios grandes o en la región de la horquilla y el perineo (diseminación quirúrgica). Estas protuberancias, a veces, pero no siempre, se hinchan cíclicamente en correspondencia de la fase menstrual o de la ovulatoria, volviéndose dolorosas y pueden suponer si son superficiales, de color rojo azulado y, más raramente, emitir un líquido hemorrágico negruzco.

El tratamiento de estas formas de endometriosis consiste en su eliminación o tratamiento hormonal supresor en caso de rechazo de la intervención.

Endometriosis en otros órganos

En el tracto intestinal, la endometriosis suele estar asociada a la localización genital y afecta principalmente al recto, sigma, apéndice y más raramente a la tenue, a veces al caul.

Una reacción de cicatrización retráctil de la pared intestinal ocurre alrededor de áreas de endometriosis que tienen el color clásico, que varía de rojo a negro. La mucosa intestinal en sí puede verse excepcionalmente afectada y ulcerada, de modo que pueden producirse episodios de pescadilla (sangre en las heces) de gravedad variable, cíclicamente recurrentes en correspondencia con el flujo menstrual.

Para las modificaciones que resultan en el lumen intestinal se puede llegar después de una serie de manifestaciones, caracterizadas por diarrea, tenesmo, estreñimiento (a menudo rítmico del período menstrual), hechos suboclusivos o una oclusión real. La mayoría de estos episodios graves también ocurren durante o inmediatamente después de la menstruación. El reconocimiento de la naturaleza de endometriosis de las lesiones en el momento de la apertura del abdomen por síndrome oclusivo o por melena es muy importante.

La localización de la vejiga puede ser primitiva o secundaria a la diseminación de una forma del tabique vejiga-vaginal. El proceso puede involucrar la mucosa de la vejiga causando hematuria, disuria, cistalgia cíclica, generalmente rítmica por menstruación. En estos casos, la cistoscopia destaca una lesión nodular o ulcerada, que debe diferenciarse del cáncer de vejiga mediante examen bióptico. Si la endometriosis no afecta a la mucosa, falta la hematuria, pero existen otros trastornos de la vejiga con las mismas características.

Otros lugares más raros son:

  • La endometriosis torácica es excepcionalmente común y se puede encontrar en la pleura o en el pulmón.
  • La endometriosis pleural generalmente representa la propagación a través del peritoneo de una endometriosis pélvica a través del peritoneo de una endometriosis pélvica a través de la circulación fisiológica del líquido peritoneal.
  • Se cree que la endometriosis pulmonar es el resultado de la embolización hematogénica de las frústulas endometriales. Aparece con más frecuencia en los lóbulos inferiores de los pulmones.
  • La sintomatología, en los raros casos de endometriosis torácica (pulmonar o pleural), también puede estar completamente ausente.

Si está presente puede manifestarse con:

  • Trastornos clínicos genéricos del sistema torácico que son rítmicos después de la menstruación.
  • Estos trastornos desaparecen durante el embarazo y en los casos en los que se sospecha el diagnóstico de endometriosis torácica y se ha realizado una terapia hormonal de supresión;
  • Hemorragias o hemoptisis;
  • Hemotórax recurrente en la menstruación.

Sin embargo, debe tenerse en cuenta que estos síntomas no siempre son un signo específico de endometriosis pulmonar y pleural. A veces se deben a la fragilidad vascular de un determinado distrito, acentuada en la menstruación por influencias hormonales y alteraciones hemoagulatorias.

Las lesiones de endometriosis en el tórax suelen verse afectadas favorablemente por la terapia hormonal de supresión. Rara vez requieren tratamiento quirúrgico.

Entre las localizaciones más raras se encuentran también las cicatrices laparotómicas que se producen especialmente después de una miomectomía, una metroplastia, una histerectomía, pero también después de apendicectomías e intervenciones en el intestino en general. Después de la cesárea es más raro, pero no imposible, que se produzca un brote de endometriosis en la cicatriz laparotómica, quizás porque el endometrio gravídico decidualizado, como se ha dicho, es menos fácil de implantar y de proliferar ectópicamente. Las lesiones de la cicatriz laparotómica se presentan en forma de nódulos más o menos superficiales; los que se encuentran inmediatamente debajo de la piel tienen una tez azulada. Las lesiones se hinchan y se vuelven dolorosas en el período perimetral.

Otras localizaciones raras de endometriosis pueden aparecer en los ganglios linfáticos inguinales y pélvicos, alrededor del uréter, causando a veces hidronefrosis debido a la compresión de este conducto, en los riñones y también en las extremidades.

Síntomas

En el 20 – 25% de los casos, la endometriosis es asintomática y se diagnostica en el momento de la laparoscopia realizada por esterilidad inexplicable o en una intervención laparotómica realizada para otras indicaciones (fibromas, etc…). En el resto de los casos, las características y la gravedad de la sintomatología no siempre están correlacionadas con la extensión de la enfermedad, sin embargo, los síntomas que caracterizan a la endometriosis son la dismenorrea y los dolores pélvicos.

El dolor, por lo general, aparece en una primera fase sólo en la menstruación, y a menudo en una paciente que nunca antes había tenido una menstruación dolorosa (dismenorrea secundaria). La sintomatología comienza unos días antes del flujo y tiende a hacerse más pronunciada durante éste y especialmente al final de la menstruación. A medida que la enfermedad se desarrolla, el dolor no sólo tiende a hacerse más fuerte, sino también a continuar en su inicio cíclico. Es decir, dura más tiempo y, en un momento dado, la paciente presenta constantemente un dolor pélvico de tipo agobiante, una sensación de tensión continua y un estado de malestar permanente en el que se insertan las crisis menstruales dolorosas, cada vez más intensas. La razón de este empeoramiento de la sintomatología dolorosa y de su prácticamente constante, aunque presente empeoramientos cíclicos que suelen coincidir con la menstruación o con la ovulación, depende de la gravedad de las lesiones que se determinan con el paso del tiempo. Es decir, aumentan los verdaderos y apropiados focos de endometriosis, se vuelven más voluminosos en la fase menstrual a medida que se hinchan debido a la sangre que se acumula en ellos.

Esta no es siempre la historia natural de la enfermedad. Por ejemplo, hay pacientes en las que se realizan investigaciones porque tienen esterilidad y no otros trastornos; en el control laparoscópico, la endometriosis en un estadio avanzado es sorprendentemente evidente. En los casos con síntomas, los síntomas por lo general comienzan varios años después de la pubertad y alcanzan su punto máximo entre los 30 y 35 años de edad, si el paciente no recibe el tratamiento adecuado.

Otro síntoma que, junto con la dismenorrea y el dolor pélvico, es bastante característico de la endometriosis es la dispareunia profunda (dolor en las relaciones sexuales), no orificial, que se encuentra en alrededor del 40% de los casos. El dolor sexual se presenta principalmente cuando una retroversión uterina fija está asociada con una localización pélvica de la endometriosis, como suele ser el caso. La dispareunia es particularmente marcada en los períodos premenstrual y postmenstrual.

Infertilidad

La relación entre la endometriosis y la infertilidad es un área de investigación activa.

Algunos estudios sugieren que la afección puede cambiar el útero, de manera que ya no es capaz de aceptar un embrión. Otros trabajos exploran si la endometriosis cambia el ovocito o dificulta el movimiento del óvulo fertilizado hacia el útero.

La endometriosis puede ser el resultado de algo llamado flujo menstrual retrógrado, es decir, una menstruación que va hacia el interior del vientre a través de las trompas, pero hasta la fecha tales mecanismos no han sido demostrados.
Los investigadores están tratando de descubrir otros factores que pueden hacer que este tejido crezca en algunas mujeres, pero no en otras.

Otra teoría sobre la causa de la endometriosis es genética.
Esta enfermedad puede ser hereditaria o puede ser el resultado de errores genéticos.
Los investigadores están explorando otras posibles causas, como el estrógeno, una hormona producida en el ciclo reproductivo que parece promover el crecimiento de la endometriosis.
Por lo tanto, la investigación está considerando la endometriosis como una enfermedad del sistema endocrino, y no sólo del sistema reproductivo.
O bien, el sistema inmunitario que no elimina el líquido menstrual en la cavidad pélvica, o que las áreas de endometriosis pueden irritar o pueden promover el crecimiento de múltiples áreas. Otros investigadores están estudiando el papel del sistema inmunológico que, si se altera, podría estimular la endometriosis.